DE LA EXISTENCIA I
YO Yo naceré a la aurora; y en el alba voraz visitaré las brumosas tierras de los Bosques Dorados, allí donde las grullas listadas llegan en la primavera ansiosa para adornar con su gruir los misteriosos pantanos. Yo montaré mi alazán de crin tostada y galoparé los campos de verde y lisa hierba mojada de rocío, donde habitan los recuerdos; descenderé hasta los acantilados de encrespadas rocas para ver al océano brioso romper contra la costa en su orgía de espuma. Yo subiré los altos montes desde donde es fácil contemplar la luna en todo su esplendor, faro en el firmamento oscuro; y seré un solitario errante por los caminos que anegó el olvido, tomando la esencia de las flores y el aroma de las plantas monasteriales que crecen al cobijo de frías piedras talladas por los hombres. Yo acercaré mi montura a las riberas del Río Silno que nace en las altas Montañas de los Sorinios y muere en el Mar de Nesfak; sus aguas rápidas bajan espumosas en zigzagueantes cauces...