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EL MUNDO ACTUAL 2023 - PENSAMIENTOS

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  ©Julio Mariñas Compositor y escritor

El Viento y el Tiempo

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CORAZÓN DE HIELO

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  Tenías un corazón de hielo, pero yo te amaba; Te amaba con esa desmesura del que espera la luz del alba antes del anochecer, con el deseo rotundo de adolescente que era, lleno de fuego e ira.   Pero tú, fría diosa de piel blanca   y oscuros cabellos lisos, me brindaste tu indiferencia ante mi adoración más sincera, mirándome con aquellos ojos negros como las noches que soñé y nunca me diste.   Pasados algunos años, extinto el sentimiento, te vi tres veces más, ajena a mi presencia; y evoqué nuestras conversaciones antes de las clases de solfeo, en las que hablabas poco, pero eras dulce y misteriosa, solos los dos sin nadie alrededor. Cómo olvidarlo,   Sabías que me gustabas; aunque pensaba que tenías un corazón de hielo. Lo que nunca supiste ni sabrás, es que estaba locamente enamorado, hechizado por el encanto de tu enigmática belleza. ---------- ©Julio Mariñas Compositor y escritor

VERANOS

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Adónde   fueron los veranos de mi niñez primera; Con aquellas interminables horas familiares en bulliciosas playas de finas arenas blancas.   Adónde fueron los veranos de mi pubertad inquieta; Los paseos en barco por la Ría de Vigo, hacia el Morrazo, Cíes o el Verdugo; Horas acuáticas; el mar era mi medio.   Adónde fueron los veranos de mi adolescencia ansiosa; Luz de verbenas; bailes de cuerpos enredados; Pueblos con femeninas formas que ya no residen en los mapas.   Adónde fueron los veranos de mi juventud salvaje; Con árboles junto a ríos, centinelas de pasiones; Los besos y las caricias eran de sal y mar embravecido.   Adónde fueron las horas de mi llegada madurez; A las orillas del Sena los suspiros de amor quedaron retenidos; En la playa del Lido de la mágica Venecia nuestras huellas se han borrado.   Adónde ira este verano, al que más de cincuenta le custodian; Cómo es posible que aún, en este ahora, permanez...

AQUEL PEQUEÑO CUARTO

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      Aquel pequeño cuarto del viejo hostal tenía una ventana que miraba al mar; un mar carente de horizonte, como lo son todos en su nocturnidad. El silencio reinaba en nuestra madrugada; ese silencio espeso y persistente que asoma siempre después de las grandes batallas; cuando ya los amantes yacen serenos sobre el lecho repleto de vestigios invisibles que han quedado de todas esas lascivas, salvajes y transgresoras intenciones consumadas.     Recuerdo la luz de la luna entrando ambiciosa por aquella ventana que miraba al mar, y posándose sobre nuestros cuerpos.     Después, incomprensiblemente, amaneció.   ----------   ©Julio Mariñas Compositor y escritor

ESTE

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MIENTRAS; EL MUNDO GIRA

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      Al llegar la noche, los pájaros del pensamiento alzan el vuelo para recorrer las recónditas tierras del pasado. Las horas ya vividas hechas humo parecen encontrarse formando una espesa bruma que adquiere formas de conceptos y sentimientos complejos, provocando infinidad de sensaciones; desde las más turbadoras y desasosegantes, hasta las más emotivas y plácidas. Más de medio siglo va desdibujando muchos rostros, lugares, circunstancias; incluso sentimientos vividos. En la habitación reina el estatismo de la nocturnidad donde el silencio se puebla de ecos lejanos que regresan para alimentar la única certeza; que es haber vivido. Porque, el presente disfrutado, al tiempo que es, comienza ya a ser pasado. Y, el futuro…        Mientras; el mundo gira.