miércoles, 29 de abril de 2015

LA AUSENCIA

    Sonará la campana con esa calma enigmática que suspende el tiempo y anuncia el triste duelo. Por unos instantes algunas personas dedicarán unos segundos a pensar en el desaparecido. Alrededor del féretro se agolparán los llamados seres queridos. Después, el ruido de la madera siendo arrastrada al interior del nicho. Una vida entera de proyectos e ilusiones quedará cerrada en apenas una jornada. La vida de aquellos que compartieron con el ausente risas y llantos, volverá, más o menos veloz, a la rutina del mundo de los vivos. Aquellas cosas que, en vida del ausente, fueron para su uso y disfrute, pasarán paulatinamente a otras manos y otros modos de contemplarlas, entenderlas y sentirlas. Así de simple se escribe la historia de los hombres; como un renglón apenas perceptible en el libro del tiempo, como una leve brisa que se diluye al correr de los años en un horizonte incierto y frío.


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