El intento de imponer mediante leyes todas las normas de convivencia sin atender a las particularidades de cada individuo, va quitando al ser humano el derecho a su libertad individual. Mientras, aquellos que tiene el suficiente dinero siguen actuando a su antojo, ya que puede permitirse pagar las sanciones impuestas por quebrantar las leyes establecidas o recurrir a sus influencias para sortear las posibles condenas. Mientras, a los delincuentes comunes, dada su marginalidad y su insolvencia, les importan poco las leyes. El ciudadano medio que, se supone, somos la mayoría, es la única víctima de las medidas tomadas por los diferentes gobiernos y las leyes dictadas por estos. No sería necesario recurrir a tantas leyes, si no se hubiese abandonado hace mucho la Cultura y Educación. Ya que ellas son las que originan seres con un pensamiento propio y reflexivo, con una visión global de la human...