LA MALDAD
El ser humano es débil y cobarde. No siendo capaz de matar con sus propias manos, ni siquiera a los depredadores menos peligrosos, inventó las armas. Y con las armas acabó matando a los de su propia especie. Pero la cercanía era demasiado riesgosa para su pusilanimidad; por lo que ideó armas de mayor complejidad de tal modo que pudiese matar a distancia. A pesar de eso, el terror que le infundía arriesgar lo más mínimo, hizo que ordenase a otros matar en su lugar, mientras él se quedaba tranquilo en su escondrijo. En la actualidad, el hombre roba, ultraja, viola y mata a sus semejantes cuando se siente inferior, cuando el miedo al otro le invade, cuando recuerda que ni todo el poder del mundo ni el dinero lo va a librar de la muerte. Pobrecitos los humanos. Pobrecitos todos. Los que ordenan, los que ejecutan, los que consienten y los que dejamos hacer. El hombre padece la enfer...