Es cuestión de unos años; pocos, no muchos; los suficientes para que, los que ahora son niños y adolescentes, hayan absorbido todas las máximas que atesoran las nuevas mentalidades supuestamente libertadoras; las actuales corrientes de “justicia popular” van a venir a salvarnos a los pobres mortales “anticuados” de nuestra mediocridad, de todos los errores que hemos cometido en más de dos mil años de civilización. ¿Y cómo lo harán? Muy sencillo. En primer lugar –ya lleva algún tiempo sucediendo- dictando lo que la nueva ética considera aceptable. Antes, los ancianos eran los sabios de la tribu, de los pueblos, en los puestos de dirección en las ciudades. Hoy en día, los que tenemos más de cincuenta somos una especie de “vejestorios” que todo lo que pensamos o decimos resulta sospechoso y arcaico. Se está imponiendo una moral globalizadora que va dictando una serie de normas de propagación que, quien no las acate, es un elemento sospechoso de...