UNA MALETA Y LA LUNA - XXX
La literatura tiene algo de siniestro. Todo arte es una forma de jugar a ser un dios, bien benefactor bien maléfico. Todo está admitido en la palabra escrita generadora de historias. Desde la escritura se puede ensalzar al más ínfimo y patético de los seres humanos, o despreciar y ningunear al más grande de los hombres. Esa es la grandeza y la miseria de la literatura. Las gentes de mi generación tuvimos que aprender con gran dolor que no siempre la literatura, el cine o el teatro, eran camino artísticos de paz y luminiscencia, que había senderos tétricos, siniestros; finales que nunca nadie nos había enseñado. Cuando apenas comenzaba a leer, tenía el extraño hábito de acercar mis pasos al pequeño mueble de madera de mi abuelo donde, entre otros libros, había un ejemplar de la biblia. Un día me atreví a abrir aquel arcano ejemplar de hojas finas con bordes rojos y tapas negras. Fue por el Apocalipsis y, puso ante mis ojos, mientras torpemente leí...