ROSTROS (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XXXVI)
Siempre han estado presentes en la historia de la humanidad. La vanidad, el egoísmo, la avaricia, el desprecio de aquellos que se creen superiores a sus semejantes, la indiferencia del que vive en el bienestar hacia aquellos que sufren y padecen. Lo que distingue la época que vivimos de las anteriores es que, ahora más que nunca, esas personas tienen rostros. Las vemos a diario en los medios de información audiovisuales o escritos. Ahora, la podredumbre que el ser humano atesora tiene nombres y apellidos. Al igual que vemos la mirada perdida en los niños muertos de hambre, también vemos el gesto mezquino de aquel que roba, oprime o mata y destruye la vida de los demás directa o indirectamente, sin preocuparse por nada que no sea su ego inflado hasta el paroxismo. Siempre ha existido la soberbia del ser humano. Pero antes sólo nos llegaba el olor; ahora nos llegan las continuas imágenes que muestran la faz podrida de muchos homo urbanus. A pesar de todo, aunque para ...