PRESENTIR EL OTOÑO (REFLEXIONES DE UN POETA EN LA SOMBRA - XXXV)
Desde el balcón observo una luna que pugna por crecer. Y viajo con mi mente al tiempo de otros ocasos veraniegos. Como aquel en que llegó el primer adiós. Lo hizo con esa indiferencia propia de los que saben de la finitud y otros desvaríos. La playa, vergel de húmedos besos y bronceadas pieles encontradas, tornó la percepción que hasta entonces teníamos de ella, para convertirse en arenal desértico y áspero. De eso hace muchos veranos. Tantos, que ya apenas recuerdo con nitidez tu inquieta mirada de sirena varada entre las rocas cuando te encontré desorientada, pero tierna y seductora. La vida del hombre tiene la cruel costumbre de ir desvaneciendo y espesando en la niebla de la memoria hasta las cosas más hermosas. Lo vivido se va alojando en recónditos lugares de nuestro pensamiento como un poso silente, para emerger en noches como esta bajo el amparo de una creciente luna enigmática, centinela de un planeta tierra alocado y ajeno al encanto de un firmamento ignoto. Es...